lunes, 20 de octubre de 2014

Carta Abierta a Los Estudiantes del Instituto Pedagógico de Caracas

En medio de la soledad podemos reflexionar, indagar, conversar con nosotros mismos. Podemos planificar sueños y trazar caminos para lograrlos. Pero solo en la calidez de la compañía y en el deleitable confort de las relaciones interpersonales, de conocimiento y de entusiasmo, podemos edificar esas travesías hacia el alcance de nuestros sueños y nuestro éxito. La universidad no es el campus físico que observamos mientras caminamos, sino las dinámicas sociales, culturales y académicas que en ella se desenvuelven. Son los estudiantes el propósito de la vida universitaria  y somos nosotros quienes damos vida a la Universidad. Si en la soledad nacen nuestros sueños; la universidad es el camino para lograrlos.

El filosofo alemán Immanuel Kant, de cuya obra invito a indagar, expreso un concepto bastante interesante: La insociable sociabilidad. Es decir, la permanente intención del individuo de separarse de la sociedad y la permanente atadura hacia la misma. Es un concepto que intenta explicar los conflictos sociales a través de la historia. Sin embargo, no es por eso que lo cito, sino para recordar a toda la comunidad Ipcista, que dentro del espacio y la atmosfera de reuniones, de risas, de conversaciones y producción de conocimiento que llamamos universidad, somos todos indisolublemente parte de esta sociedad: la sociedad académica, la sociedad de retos, la sociedad de amigos, en fin, la sociedad universitaria. Diría Kant podríamos tratarnos de desprender de esta sociedad ipcista, por el trabajo, por quitarnos las pesadas responsabilidades universitarias o simplemente por distraernos un poco, pero sin querer o queriendo tal vez, somos parte de esta casa de la sabiduría… Es por eso que ante la apatía y la indiferencia debemos  rescatar o crear un verdadero sentido de pertenencia, de los espacios universitarios, de los conocimientos y de los ideales que son las bases de nuestro IPC enmarcados en esa estrofa de nuestro hermoso himno; Educar, Educar y Educar…

Desde el movimiento Somos Ipcistas se esta trabajando sin cesar, con la motivación de los sueños y el combustible de una voluntad decidida estamos edificando una universidad mejor. Nuestro movimiento ha nacido en medio de la indiferencia  en las protestas estudiantiles y la detención temeraria de una ipcista, para demostrar que solo la participación mantiene viva la llama de una casa de estudio para que los vientos de cambios sean posibles. No es de desconocimiento los golpes hacia la realidad docente en nuestro país.  Que lo digan los miles de educadores que trazamos la luz del conocimiento a miles de jóvenes de nuestro país en medio de un andar árido y rustico. Es esa la realidad que tu y que yo debemos enfrentar hoy y mañana, y que no admite indiferencias ni miradas perdidas.  Si la casa de formadores no hace nada para rescatar, como diría Fernando Savater, el valor de educar, el futuro se empañara y correrá peligro. Solo desde el hoy construiremos el mañana.

He depositado mis esperanzas, mis sueños y mis ideales en este movimiento. Para lograr una universidad con voz, no de los escasos dirigentes que hacemos vida dentro de ella, sino de los miles de estudiantes que hacen posible esta universidad. Para edificar una universidad que amplíe nuestras capacidades y talentos. Para que enarbolemos las banderas de la importancia y la trascendencia de la educación y del verdadero valor de educar, pero sobre todo, para que esta casa de la sabiduría y la formación trace con la tiza del conocimiento un camino que ilumine el oscurantismo que hoy nos asecha… Por eso, mediante estas líneas llenas de ganas y de proyectos, pido apoyo a toda la comunidad Ipcista para elaborar proyectos de formación, asumir las reivindicaciones estudiantiles. Para hacer de la cultura la dosis diaria de frescura y para hacer del deporte un entretenimiento por excelencia.

Me dirijo a los estudiantes de música para hacer festivales para y por la universidad. A los estudiantes de artes para hacer teatro y expandir la creatividad desde la torre docente hasta el edificio histórico. Llamo a los de idiomas para hacer concursos y abrir una posibilidad. A los estudiantes de sociales para dar a comprender la realidad. A los de literatura para hacer de la poesía una rutina, en fin, me dirijo a cada uno de los estudiantes, a los persuasivos, creativos, entusiastas y a quienes tienen por talento la esperanza. Todos podemos poner un ladrillo para la edificación de la universidad que queremos  Apoyo, porque con un lápiz podemos escribir pero con las ganas podemos hacer…

Danny Toro

@dyvert13


@SomosIPC
 

lunes, 13 de octubre de 2014

Un día sin luz; Crónica de una realidad

Son las 5:30 AM. Manuel debe de esperar los destellos de luz del día para salir a trabajar. El sabe que si sale ahorita, su nombre puede figurar en la lista de asesinatos de Caracas. Mejor no lo intenta. Su tardía llegada a su jornada laboral es sopesada por los suspiros de la calma en medio de la zozobra del camino. Son las 12:30 del medio día. Es hora de un reflexivo almuerzo. Manuel se da cuenta que no llevó comida, debió ser por salir en el apuro del atraso o por extraviarla en la intriga; pero no, él  recuerda que no la preparó. El cansancio de la jornada anterior se extremó a la de hoy, y sus fuerzas y el tiempo esta vez no jugaron a su favor. Revisa su cartera, y visualiza lo más fuerte de la economía nacional: un billete de bs. 100. Hace algunos años ese billete hubiera significado una sonrisa y a la vez un milagro. Pero son solos recuerdos nostálgicos. Entonces piensa “de Bolívar y del Bolívar solo queda el recuerdo”. La demagogia los borró.

Solo han trascurrido 10 minutos, son las 12:40, y en la ciudad de Guanare, Karla se encuentra haciendo una cola para comprar leche. No es pare ella claro, los adultos somos conciente del voto. Es para su bebe que hace 6 meses forma parte de Venezuela. El ambiente no es agradable. La temperatura es de 32 grados y su sombrilla solo frena la luz incesante, ya que el calor se mezcla con su transpiración y aumenta. La cola es de casi 100 almas, juntas en la misma necesitad y el mismo objetivo. Parece una igualdad de miseria. La gente comienza a molestarse. Por fin el calor ha despertado su indiferencia. Mientras los mosquitos zigzagueas con toda tranquilidad en cuerpo de Karla, ya que la preocupación por la leche es mayor que contraer Chicunguya, un chino tan parecido como cualquier otro informa que la leche se acabo. La leche se ha desvanecido como los sueños del país. Entonces Karla se encuentra con un dilema cotidiano: seguir recorriendo el llano para encontrar leche o ir a su casa a ver que improvisa. De repente le viene un pensamiento del ir al cine. Pero solo es un mecanismo de defensa de la mente para confrontar los sucesos.

Son 4:00 PM y David camina con la frescura de la apatía y la indiferencia. Tiene 20 años y no le teme a las calles de Caracas; tal vez sus audífonos y una canción de Katy Perry le aguantan la verdad. De repente ve con extrañes el vidrio trasero de un carro mientra pasa, con el mensaje de S.O.S Venezuela. Parece un presagio causal. Sigue caminando y vibra su teléfono. Es un whatsaap de su novia. Quiere responderlo pero recuerda las noticias. Sabe que su teléfono es apetecible y que además no podría encontrar otras dos tarjetas de crédito hasta el próximo año. Pero es el amor y la inseguridad puede hacer un paréntesis, piensa. Mientras responde dos tipos se le acercan, lo apuntan con revolver por el cuello y una navaja por el costado.  Tiene que entregar el teléfono. Cadivi tendrá una nueva solicitud el próximo año… David entrega el smartphone, le quietan el bolso y la cartera. Ni la cedula se la devuelven.  Lo golpean por el estomago y se van, como se va la esperanza. Entonces piensa; en este país el amor duele. No suena a una confesión romántica.


Son las 8:00 PM. Ya el día se ha opacado. El metro de Caracas es una caja repleta de almas estropeadas y estropeándose. En un pensamiento incómodo va Manuel. Un usuario más del subterráneo capitalino. El calor de la acumulación de cuerpos no ha podido despréndelo de su pensamiento. No pudo almorzar; el billete fuerte de la economía nacional se debilitó antes los precios de la inflación. Le tocó tomar un vaso de agua para engañar al apetito y seguir trabajando. Tal vez pida algunos perros calientes para pagar en día del cobro. El sabe que el sueldo no le alcanza, pero el cansancio y la desilusión por un día mejor lo inducen a volver letanía el día de hoy. Karla esta en su casa sentada frente el ventilador; los últimos apagones le dañaron el aire acondicionado. La temperatura desciende un poco, puede que una lluvia torrencial pueda aplacar las emociones también. Pudo conseguir unas cucharadas de leche de una amiga de su amiga. Su bebe no siente el peso de la realidad aun. Ve una película mientra el niño duerme y piensa: ojala el cine sea real… Por su lado David esta en su casa frente a la computadora; difícil de explicar cómo llegó, como difícil de explicar tantas cosas. Chatea con un amigo por Factbook, pregunta por un teléfono que le puedan prestar. El amigo lo auxilia. Le ofrece un vergatario el cual parece una boya de la revolución y un anacronismo a la vez. De repente se va luz y el computador se apaga. El vergatario llegara mañana. Se acomoda en  el asiento y piensa: la inseguridad existe y no es manipulación mediática como dicen algunos. Al intente pasa su mamá, lo mira y le intenta dar animo. Le dice: esperemos la luz del amanecer. El reflexiona y dice: hubo amanecer pero no luz en el día de hoy.