lunes, 10 de noviembre de 2014

El resultado de una opresión ¿Aprendida la lección?

“Para crear lo nuevo, para crear el provenir, hay que representárselo primero en su diferencia con el presente. Y para eso, el único material que poseemos son nuestro recuerdos del pasado”  se me antoja esta frase de Nikos Dimadis, que hace poco leí en uno de los tantos documentos históricos que tengo,  y que hoy recuerdo para escribir estas reflexiones sobre un evento, que a la luz de las verdades dadas por el tiempo, resulta hoy una respuesta y una inspiración para superar las tempestades que hoy nos hunde y nos esclaviza.

Hace 25 años los Berlineses  salieron a conquistar la libertad, la cual había sido obstaculizada por un muro, que como leí en la web de Cedice “las autoridades lo llamaban muro de protección, y otros muro de vergüenza”  para edificar un mejor futuro. Cada ladrillo caído ese día, cada golpe a ese concreto solito, representaba y aun representa la posibilidad, bajo la esperanza, de que las cosas pueden cambiar. Escribió el ilustre venezolano  Juan German Roció mucho tiempo antes, su magnánimo tratado político “El Triunfo de la Libertad sobre despotismo” que nos es más que una aseveración profética  o más bien, una tendencia humana irreversible hacia la esencia que nos identifica: La Libertad.  Dichas ideas de Roció, que poco los venezolanos hemos practicado, sintetizan el triunfo de la libertad, con coraje, ganas, sueños y unión, sobre el despotismo auspiciado por intereses esclavistas que una día decidieron ponerle limite a la esencia humana.

El 9 de noviembre de 1989, gracias a las televisoras internacionales, el mundo presenció el inicio del fin de la bipolaridad mundial. Ya la abalanza no estaba en equilibrio, ese día por fin se había inclinado… Mientras los martillos y la furia golpeaban un devenir histórico, que no siempre define el futuro, los ciudadanos del mundo aprendieron que somos nosotros quienes moldeamos las circunstancias y no las circunstancias a nosotros, y que las utópicas falacias comunistas y socialistas, que son las mismas del hoy llamado “Socialismo del siglo XXI”  predicadas por un inculto de historias y un demagogo de cuentos que no internalizó el triunfo de la libertad sobre El despotismo de aquel 9 de noviembre, habían fracasado…

No pretendo con estas escasas líneas, elaborar más historiografía sobre ese evento, sino más bien, reflexionar que nunca está de más, porque reflexión ha faltado mucha... 8 Años luego de la caída del Muro de Berlín, Venezuela elegía a un presidente con los vientos de la esperanza de cambiar lo que había que cambiar, pero no era más que un predicador de esas ideas venenosas que años antes habían sido derribadas. Mientras algunos llegaban a  conclusiones como que el mundo había aprendido a transitar por el camino de la libertad, otros por “votación popular” habían vuelto a extraviarse en el despotismo… Una advertencia de este funesto extravío fue  el 5 de julio de 1999, 188 años después de la independencia venezolana, cuando Dr. Jorge Olavarría daba un impecable y valiente discurso, que hoy llaman profético, en el extinto Congreso Nacional sobre los peligros que asechaban al país. En unas de sus majestuosas palabras expresó “Si los venezolanos nos dejamos alucinar por un demagogo dotado del talento de despertar odios y atizar atavismos de violencia, con un discurso embriagador de denuncias de corruptelas presentes y heroicidades pasadas, el año entrante (2000) Venezuela no va a entrar al siglo 21, se quedara en lo peor del siglo 20 o retornara a lo peor del siglo 19”… Palabras que hoy retumban…

  La libertad emanada de la euforia hacia la destrucción de un muro, cerraba un siglo y tal vez un milenio, de ideas profundamente democráticas pero solapadas por el totalitarismo y algunas formas de esclavitud de la modernidad, para abrir el camino por los senderos de la creatividad, de la posibilidad, los sueños, la esperanza, y de lo humano del nuevo siglo. Pero como alertó el maestro Olavarría, definitivamente Venezuela no entro al siglo XXI, sino que se quedó atascada con las anclas que alguna vez sostuvieron  el despotismo de un muro… a luz de los 25 años de esos sucesos, algunos pueblos europeos celebran la victoria del bien, pero en otras regiones del mundo el oscurantismo aun reina.   5 años antes del desmoronamiento de la “invencible” Unión Soviética, los demócratas del mundo pensaban que debíamos luchar por siempre con ese mal, con ínfulas expansionistas y bases de control (Cuba), pero no fue así. El imperio soviético se desmoronó por su putrefacción. Luego caído el muro; el mundo pensó que la libertad y la democracia se había consagrado por fin; pero no, esas conclusiones fueron tal vez el resultado de la emoción desatada por años de luchas y esperas. Hoy enarbolan como banderas políticas de esperanzas las ideas que alguna vez dividieron el mundo ¿Aprendida la lección? … Sin duda este suceso, de reflexión y lecciones, necesita estudio e indagaciones más profundas que estas modestas líneas al fin de comprender la verdad, pero creo hoy, dadas las circunstancias históricas, rememorar el pasado al fin de comprender el presente y edificar el futuro, porque como dejo dicho el escritor español Jorge Santayana “Los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla”


Danny Toro

lunes, 20 de octubre de 2014

Carta Abierta a Los Estudiantes del Instituto Pedagógico de Caracas

En medio de la soledad podemos reflexionar, indagar, conversar con nosotros mismos. Podemos planificar sueños y trazar caminos para lograrlos. Pero solo en la calidez de la compañía y en el deleitable confort de las relaciones interpersonales, de conocimiento y de entusiasmo, podemos edificar esas travesías hacia el alcance de nuestros sueños y nuestro éxito. La universidad no es el campus físico que observamos mientras caminamos, sino las dinámicas sociales, culturales y académicas que en ella se desenvuelven. Son los estudiantes el propósito de la vida universitaria  y somos nosotros quienes damos vida a la Universidad. Si en la soledad nacen nuestros sueños; la universidad es el camino para lograrlos.

El filosofo alemán Immanuel Kant, de cuya obra invito a indagar, expreso un concepto bastante interesante: La insociable sociabilidad. Es decir, la permanente intención del individuo de separarse de la sociedad y la permanente atadura hacia la misma. Es un concepto que intenta explicar los conflictos sociales a través de la historia. Sin embargo, no es por eso que lo cito, sino para recordar a toda la comunidad Ipcista, que dentro del espacio y la atmosfera de reuniones, de risas, de conversaciones y producción de conocimiento que llamamos universidad, somos todos indisolublemente parte de esta sociedad: la sociedad académica, la sociedad de retos, la sociedad de amigos, en fin, la sociedad universitaria. Diría Kant podríamos tratarnos de desprender de esta sociedad ipcista, por el trabajo, por quitarnos las pesadas responsabilidades universitarias o simplemente por distraernos un poco, pero sin querer o queriendo tal vez, somos parte de esta casa de la sabiduría… Es por eso que ante la apatía y la indiferencia debemos  rescatar o crear un verdadero sentido de pertenencia, de los espacios universitarios, de los conocimientos y de los ideales que son las bases de nuestro IPC enmarcados en esa estrofa de nuestro hermoso himno; Educar, Educar y Educar…

Desde el movimiento Somos Ipcistas se esta trabajando sin cesar, con la motivación de los sueños y el combustible de una voluntad decidida estamos edificando una universidad mejor. Nuestro movimiento ha nacido en medio de la indiferencia  en las protestas estudiantiles y la detención temeraria de una ipcista, para demostrar que solo la participación mantiene viva la llama de una casa de estudio para que los vientos de cambios sean posibles. No es de desconocimiento los golpes hacia la realidad docente en nuestro país.  Que lo digan los miles de educadores que trazamos la luz del conocimiento a miles de jóvenes de nuestro país en medio de un andar árido y rustico. Es esa la realidad que tu y que yo debemos enfrentar hoy y mañana, y que no admite indiferencias ni miradas perdidas.  Si la casa de formadores no hace nada para rescatar, como diría Fernando Savater, el valor de educar, el futuro se empañara y correrá peligro. Solo desde el hoy construiremos el mañana.

He depositado mis esperanzas, mis sueños y mis ideales en este movimiento. Para lograr una universidad con voz, no de los escasos dirigentes que hacemos vida dentro de ella, sino de los miles de estudiantes que hacen posible esta universidad. Para edificar una universidad que amplíe nuestras capacidades y talentos. Para que enarbolemos las banderas de la importancia y la trascendencia de la educación y del verdadero valor de educar, pero sobre todo, para que esta casa de la sabiduría y la formación trace con la tiza del conocimiento un camino que ilumine el oscurantismo que hoy nos asecha… Por eso, mediante estas líneas llenas de ganas y de proyectos, pido apoyo a toda la comunidad Ipcista para elaborar proyectos de formación, asumir las reivindicaciones estudiantiles. Para hacer de la cultura la dosis diaria de frescura y para hacer del deporte un entretenimiento por excelencia.

Me dirijo a los estudiantes de música para hacer festivales para y por la universidad. A los estudiantes de artes para hacer teatro y expandir la creatividad desde la torre docente hasta el edificio histórico. Llamo a los de idiomas para hacer concursos y abrir una posibilidad. A los estudiantes de sociales para dar a comprender la realidad. A los de literatura para hacer de la poesía una rutina, en fin, me dirijo a cada uno de los estudiantes, a los persuasivos, creativos, entusiastas y a quienes tienen por talento la esperanza. Todos podemos poner un ladrillo para la edificación de la universidad que queremos  Apoyo, porque con un lápiz podemos escribir pero con las ganas podemos hacer…

Danny Toro

@dyvert13


@SomosIPC
 

lunes, 13 de octubre de 2014

Un día sin luz; Crónica de una realidad

Son las 5:30 AM. Manuel debe de esperar los destellos de luz del día para salir a trabajar. El sabe que si sale ahorita, su nombre puede figurar en la lista de asesinatos de Caracas. Mejor no lo intenta. Su tardía llegada a su jornada laboral es sopesada por los suspiros de la calma en medio de la zozobra del camino. Son las 12:30 del medio día. Es hora de un reflexivo almuerzo. Manuel se da cuenta que no llevó comida, debió ser por salir en el apuro del atraso o por extraviarla en la intriga; pero no, él  recuerda que no la preparó. El cansancio de la jornada anterior se extremó a la de hoy, y sus fuerzas y el tiempo esta vez no jugaron a su favor. Revisa su cartera, y visualiza lo más fuerte de la economía nacional: un billete de bs. 100. Hace algunos años ese billete hubiera significado una sonrisa y a la vez un milagro. Pero son solos recuerdos nostálgicos. Entonces piensa “de Bolívar y del Bolívar solo queda el recuerdo”. La demagogia los borró.

Solo han trascurrido 10 minutos, son las 12:40, y en la ciudad de Guanare, Karla se encuentra haciendo una cola para comprar leche. No es pare ella claro, los adultos somos conciente del voto. Es para su bebe que hace 6 meses forma parte de Venezuela. El ambiente no es agradable. La temperatura es de 32 grados y su sombrilla solo frena la luz incesante, ya que el calor se mezcla con su transpiración y aumenta. La cola es de casi 100 almas, juntas en la misma necesitad y el mismo objetivo. Parece una igualdad de miseria. La gente comienza a molestarse. Por fin el calor ha despertado su indiferencia. Mientras los mosquitos zigzagueas con toda tranquilidad en cuerpo de Karla, ya que la preocupación por la leche es mayor que contraer Chicunguya, un chino tan parecido como cualquier otro informa que la leche se acabo. La leche se ha desvanecido como los sueños del país. Entonces Karla se encuentra con un dilema cotidiano: seguir recorriendo el llano para encontrar leche o ir a su casa a ver que improvisa. De repente le viene un pensamiento del ir al cine. Pero solo es un mecanismo de defensa de la mente para confrontar los sucesos.

Son 4:00 PM y David camina con la frescura de la apatía y la indiferencia. Tiene 20 años y no le teme a las calles de Caracas; tal vez sus audífonos y una canción de Katy Perry le aguantan la verdad. De repente ve con extrañes el vidrio trasero de un carro mientra pasa, con el mensaje de S.O.S Venezuela. Parece un presagio causal. Sigue caminando y vibra su teléfono. Es un whatsaap de su novia. Quiere responderlo pero recuerda las noticias. Sabe que su teléfono es apetecible y que además no podría encontrar otras dos tarjetas de crédito hasta el próximo año. Pero es el amor y la inseguridad puede hacer un paréntesis, piensa. Mientras responde dos tipos se le acercan, lo apuntan con revolver por el cuello y una navaja por el costado.  Tiene que entregar el teléfono. Cadivi tendrá una nueva solicitud el próximo año… David entrega el smartphone, le quietan el bolso y la cartera. Ni la cedula se la devuelven.  Lo golpean por el estomago y se van, como se va la esperanza. Entonces piensa; en este país el amor duele. No suena a una confesión romántica.


Son las 8:00 PM. Ya el día se ha opacado. El metro de Caracas es una caja repleta de almas estropeadas y estropeándose. En un pensamiento incómodo va Manuel. Un usuario más del subterráneo capitalino. El calor de la acumulación de cuerpos no ha podido despréndelo de su pensamiento. No pudo almorzar; el billete fuerte de la economía nacional se debilitó antes los precios de la inflación. Le tocó tomar un vaso de agua para engañar al apetito y seguir trabajando. Tal vez pida algunos perros calientes para pagar en día del cobro. El sabe que el sueldo no le alcanza, pero el cansancio y la desilusión por un día mejor lo inducen a volver letanía el día de hoy. Karla esta en su casa sentada frente el ventilador; los últimos apagones le dañaron el aire acondicionado. La temperatura desciende un poco, puede que una lluvia torrencial pueda aplacar las emociones también. Pudo conseguir unas cucharadas de leche de una amiga de su amiga. Su bebe no siente el peso de la realidad aun. Ve una película mientra el niño duerme y piensa: ojala el cine sea real… Por su lado David esta en su casa frente a la computadora; difícil de explicar cómo llegó, como difícil de explicar tantas cosas. Chatea con un amigo por Factbook, pregunta por un teléfono que le puedan prestar. El amigo lo auxilia. Le ofrece un vergatario el cual parece una boya de la revolución y un anacronismo a la vez. De repente se va luz y el computador se apaga. El vergatario llegara mañana. Se acomoda en  el asiento y piensa: la inseguridad existe y no es manipulación mediática como dicen algunos. Al intente pasa su mamá, lo mira y le intenta dar animo. Le dice: esperemos la luz del amanecer. El reflexiona y dice: hubo amanecer pero no luz en el día de hoy.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Forma y algunas reflexiones.

Hace poco formé parte de la jordana de formación política del JDN Caracas 2014 de la organización Forma encargada en cultivar la pasión y el saber político de los jóvenes venezolanos. Fueron dos días de intensa trasmisión, y como diría Paulo Freire, de intensa producción de conocimiento.  Una jordana cargada de debate, de diversidad y de esperanza; y como creo profundamente en el presente y en el  futuro, y como el JDN entrelaza estas dos unidades de tiempo, creo necesario escribir algunas reflexiones que son frutos o semillas emanadas de esos intensos pero enriquecedores  días.

Debo de comenzar con la sensación producida por el intercambio de participantes en las mesas, sin duda ha de ser una medida para mantener el orden de las almas efervescentes llenas de ese combustible que llamamos juventud; pero también es un motivo significativo y valioso para la integración y la comprensión de la diferencia como esencia del ser humano. De la convergencia de ideales distintos, de formas de ver el mundo o la acción política de manera distinta y hasta discrepante pero concibiendo que nuestro punto de encuentro es la diferenciación entre nosotros y los sueños por una Venezuela mejor. Y por paradójico y utópico que parezca, son esos dos aspectos que nos puede permitir vislumbrar la complejidad del mundo donde nuestra acción política a de encarar y ayudarnos a fomentar la tolerancia y la aceptación como características indelebles de nuestro carácter, identidad,  y personalidad. En esos días reinó la calma, el respeto y sobre todo la paz; tan compleja de lograr pero en JDN se demostró que la paz no es tan utópica y fantasiosa como una idea irreal sino  es una instancia viable y posible, y por la cual vale la pena apostar.

El profesor Ramón Cardozo es su excelente ponencia reflexionó sobre tres aspectos importantes: la política, la anti política y de la conciencia de los ciudadanos como reflejo en los políticos.  Indiscutiblemente pienso, que son tres relevantes y notables aspectos en la edificación de modelos políticos y visiones de país. Siempre he dicho que la democracia, como camino a transitar, puede sobrevivir a todo menos a la apatía y la indiferencia, y entrelazo esto con un pensamiento de unos de mis filósofos favoritos, Fernando Savater, el cual dice, parafraseándolo “quien no se mete en política es como aquel que yendo en un avión gobernado por un piloto borracho, bajo la amenaza de un secuestrador loco armado y viendo como falla uno de los motores, en vez de unirse a los pasajeros cuerdos para salvarse, le pide a la azafata el almuerzo” Sin duda la apatía hacia la política ha originado mucho de los problemas que nuestro países tienen, Latinoamérica y el mundo. Un decir de muchos venezolanos de a pie es que quien no trabaja, no come; me parece que es ese el eje fundamental  del problema político de nuestro país.  La conciencia de la gran mayoría de los ciudadanos de la nación ha sido cultivada para el rechazo del hacer político y de la participación consiente.

Cuando el ex presidente Chávez en cadena nacional el 8 de diciembre de 2012 se dirigió al país y a sus seguidores, haciendo uso de los métodos conductistas radicales, pidió que en circunstancias que lo inhabilitasen, votaran por Nicolás Maduro.  Cuatro meses después la gran mayoría de sus adeptos cumplieron con su pedido. Y me remontaría más atrás, en las elecciones presidenciales de 1998. ¿Estarían conscientes los venezolanos que en esa elección se estaban jugando el futuro de la nación por 15 años? O ¿precisamente los venezolanos votaron en contra de los políticos de la época y del quehacer político? ¿Tal vez los venezolanos no votaron por Chávez sino en contra de la política de antaño?  No son preguntas meramente retoricas sino que deben invitar a la reflexión y a la búsqueda de respuestas. Me atrevería a afirmar en mi rebeldía cotidiana, que ha sido la anti política de buena parte de los ciudadanos la cual ha permitido que la población caiga en demagogias funestas y promesas falsas. El rechazo a la preparación política nos ha permitido caer en una participación inconsciente; de otorgar un voto por una falacia de autoridad o por un pote de leche. Tal vez la representación política que tenemos sea el reflejo de la visión política que tengamos. Siempre he creído en esa premisa que sentencia que las masas no piensan, ¿no debe entonces enfocarse la acción política a fomentar individuos críticos y autónomos?

Por su parte el profesor Juan Manuel Matheus hizo una extraordinaria y  muy peculiar ponencia; de manera reflexiva y filosófica nos induce a hacer uso de ese ejercicio  tan simbólico de los griegos y me atrevería a decir que tan innato a lo humano: pensar. Pensar más allá del conocimiento, de nuestras aspiraciones y de lo que creemos. Los filósofos presocráticos buscaban el origen de todo cuanto existía; Tales de Mileto, Anaxímenes, Parménides entre otros, reflexionaron sobre el universo. Luego en la Grecia antigua Sócrates impondrá unas nuevas líneas al pensamiento filosófico y reflexionara sobre una pregunta que hoy todavía nos aqueja; ¿Qué es el hombre? Una interrogante que nos plantea una enorme complejidad. En la búsqueda de esa respuesta  Rousseau definirá la naturaleza humana y dirá que el hombre es bueno de por sí, luego Immanuel Kant en contra posición llegara a la conclusión que el hombre es malo esencialmente.  Estas respuestas tan opuestas nos develan lo complejo del ser humano, de su existencia y de su acción. Pero son respuestas que nos deben de incitar a indagar sobre lo complejo y enmarañado del hombre porque nuestra vocación y aspiraciones van justamente a entenderlo y a promover mejores situaciones para su andar. La política es instaurar organizaciones, consensos y relaciones que permitan una convivencia armónica en la sociedad; si nuestro trabajo y nuestro empeño van encaminado a ese propósito debemos de situar al hombre como objeto de estudio para contribuir a la sociedad.

Esas reflexiones filosóficas del profesor Matheus las cuales he intentado adherirme, nos invita a reflexiones de índole existencial y de la magnitud de nuestra acción; reflexiones enmarcadas en la frondosidad de la acción política, es decir, de las situaciones, consecuencias e instancias que deriven de nuestro actuar en el mundo social  y político, de lo  embrollado del ejercicio de nuestra vocación. Podría sintetizar esto en las  recurrentes discusiones necesaria con mi mamá, quien apela a la peligrosidad de mi hacer político, con argumentos sustentables.  En muchas de las marchas, y concentraciones  políticas  he recibido las dosis de bombas lacrimógenas de este régimen y he sentido ese miedo provocado por los perdigones y disparos. Ante esos argumentos decisivos reflexiono  de la existencia del ser político. ¿Estaremos consciente de la peligrosidad al hacer visible y física nuestra vocación política en una Venezuela de represión y mordaza? ¿Estaremos dispuestos a ser perseguidos y amenazados por nuestra opinión?  No pretendo inculcar respuestas a nadie pero como dirían los griegos un acto libre debe de ser un acto consiente. Lo que escribo y lo que hago no responde a las inducciones funestas o aprovechadoras de nadie, sino que son el reflejo del dictamen, libre y propicio, de mi conciencia e impulsado por un pensamiento de Confucio “El saber que es lo correcto y no hacerlo, es la peor de las cobardías” Espero pues no morir como un cobarde.

Debo de terminar estas reflexiones, que se han hecho un poco largas, pero que se quedan cortas en lo sustancial, notable y valioso del provecho del vasto conocimiento de lo político; de su esencia, su forma, su método y como diría Platón, su alma.  Comencé esta extracción de mi mente vertida en estas líneas, con la idea de la diferencia en la esencia del ser humano y como el punto de encuentro común. Dicho punto no solo es de encuentro sino de edificación de amistades que emanan de la diversidad y multiplicidad; de que lo solido de esta vocación no es la meta sin alcanzar, sino más bien, el camino de aristas y magnanimidad hacia una realidad posible con apoyo sinceros, indispensables y bondadosos que llamamos amigos. Con quien contar, con quien reír y con quien compartir tristezas. Les digo a ustedes pues, cuenten con esta mente crítica y este espíritu rebelde para el andar humano, a veces complejo pero siempre merecedor.  Y quiero finalizar con el comentario del Profesor Juan Manuel Matheus donde expresó que esa reunión de la que fui parte junto con más de 200 jóvenes, cada uno imprescindible en la lucha por un país mejor, fue la reunión más esperanzadora de Caracas y posiblemente del país; y creo profundamente que sí, porque precisamente lo joven significa futuro y el futuro representa esperanza. Podremos tener todo, la convicción más fuerte y la preparación más densa, pero sin esperanza tendríamos buena parte de camino perdido porque como dijo Robert Frost “La esperanza ve lo invisible, siente lo intangible y logra lo imposible”

Danny Toro

¡Un Sueño!

Son los sueños los grandes motivadores de la vida, los que nos impulsan a seguir adelante y trabajar por resultados. Es por eso que hoy, he decidido escribir para contarles a todos, un sueño que desde hace tiempo me viene rondando la mente, que nace desde la posibilidad de hacerlo realidad y se nubla con la lejanía de lograrlo. Un sueño profundamente arraigado a esta tierra, que se mezcla con el sol ardiente del llano y la fría brisa marina del caribe. Un sueño que resume el sentir de millones… Un sueño venezolano

Hoy Venezuela cansa, agota y te absorbe. El despertar de la mañana es una bofetada al espíritu; entre el pensar como estirar los sueldos, el ver que conseguir para comer, el miedo por sentir represalias por tu opinión, hasta la frustración de no ver salida. Hoy la realidad nos inunda, nos atrapa. Esa realidad nos da en la madre… Hoy en nuestro país, porque es mío y tuyo también, trata de imperar un sistema que surgió de la esperanza de millones, de no cometer los errores del pasado. Pero que con el tiempo se volvió una pesadilla. Quienes prometieron suplir necesidades, originaron más. Quienes prometieron riqueza provocaron miseria, esos mismos quienes prometieron libertades, las cortaron.Terminó siendo peor el remedio que la enfermedad.

Hoy Venezuela también es una justicia con una mordaza imperante, donde la libertad es el único antídoto para el odio actual. Siempre he creído que la libertad es la manera más humanamente posible para vivir, y la democracia el mejor sistema para convivir. Pero hoy también nos escasea ellas. No podremos hablar de libertad ni mucho menos de democracia cuando los medios de comunicación nacionales se autocensuran, los cuales prefieren trasmitir el tráfico en vez de las diversas manifestaciones en el país. Donde se cierran canales o se obligan a venderlos por asuntos políticos. No podremos hablar de democracia y libertad en Venezuela, mientras en el parlamento nacional, que debería ser la casa del pluralismo de ideales, se le cercene el derecho de palabra a algunos, de que el señor presidente de la Asamblea Nacional pretenda inducir una dictadura en la casa de la democracia, imponiendo quien habla y quién no. Tampoco es democracia ni libertad la criminalización de la protesta, el derecho justo y necesario a reclamar y a aspirar mejoras

No puede haber democracia ni libertad donde se imponga un socialismo del siglo XXI en vez del derecho a disentir. No es democrático pretender apagar e ignorar las voces que discrepamos con este régimen. El país no es una mitad, el país es todo en su conjunto. Pero a pesar de todo lo que he planteado, entre tristeza y rabia, y que tú vives la misma situación, como dijo alguien hace algún tiempo, yo hoy todavía tengo un sueño. Un sueño inseparable de esta tierra, del tricolor nacional, del araguaney, de las arepas de siempre, de la amabilidad y jocosidad de nuestra forma… Sueño con un país donde no te llamen apátrida por disentir del gobierno, donde el optar por un beneficio del estado no signifique un soborno a la conciencia, que la protesta sea un incentivo para iniciar reformas y no el momento perfecto para las bombas lacrimógenas. Donde los medios de comunicación transmitan la diversidad del país y no la irrealidad de algunos. Sueño con un país en el cual el inmenso mar caribe signifique la posibilidad de llegar al infinito y no la celda que nos separe del mundo.

En fin, es un sueño mío pero que representa el de millones. Como dice la canción de Imagine de John Lennon “podrás decir que soy un soñador pero no soy el único” Aunque hoy me encuentre solo escribiendo estas líneas, sé que el mismo sentir, las mismas ganas y el mismo sueño lo comparten millones de hombres y mujeres. Y es la posibilidad de hacerlo realidad, la razón por la cual he decidido escribir hoy. Porque creo en el futuro que aun aquí podemos construir, porque me rehúso a creer que no hayan fondos en las inmensas bóvedas de oportunidades de este país. Porque creo en la capacidad y esperanza de nuestra gente. Porque creo en ti y que juntos podemos sacar al país adelante. Por eso me dirijo a todos y cada uno de ustedes; al joven soñador, al trabajador constante. A quienes tiene la esperanza en las vísceras y a quienes la han perdido. A quienes se atreven y a quienes sienten miedo. A los libres y a los presos. Solo juntos lograremos los cambios políticos y sociales que el país nos demanda.

sábado, 16 de agosto de 2014

Un momento histórico: Hacia la conquista de la libertad

La historia ha sido impulsada y ha sido escrita en las gloriosas letras emanadas de la valentía, el coraje y la fuerza de aquellos, que a pesar del desasosiego y la intimidación, de las armas y el miedo,  han sido capaces de asumir con gallardía su deber y responsabilidad ante las gratificantes páginas de las acción humana; que con el mirar amplio a través del tiempo, nos hemos dado cuenta que solo asumiendo nuestro rol histórico, los cambios serán verdaderamente posibles.  La historia es de aquellos osados, vigorosos y audaces que emergen de las cavernas tenebrosas y sombrías de una sociedad opaca y borrosa para ofrecer el camino hacia una sociedad de fulgor, resplandor y lucidez.

Hoy Venezuela se nos ha vuelto una escena tétrica de una película triste y siniestra, donde los demagogos vociferan de poder mientras los ciudadanos se aglutinan desgarrando su dignidad y golpeando su espíritu en las asfixiantes colas para obtener un alimento. Nuestra sociedad ha tenido que sobrellevar una realidad donde la muerte, mediante los asesinatos cotidianos del hoy, ha ganado en rating a la vida. Donde la expresión cada día habla menos y donde la diferencia y el disentir es detonante de exclusión y persecución.  La libertad se nos esfumó en las manos al igual que se opacó la llama de los sueños de felicidad nacional. La libertad se nos arrebató, condenándonos sin delito alguno, a una celda de humillación, miseria y miedo.  El totalitarismo y el populismo como políticas del estado, han desvanecido la grandiosa lucha por la libertad y la democracia de nuestra larga historia. Sin embargo, si algo ha caracterizado a la idiosincrasia del venezolano; es la esencia libertaria y la convicción democrática que en momentos sombríos de nuestro andar, nos ha permitido esclarecer el camino a una sociedad consiente y unida. Han sido nuestros principios, valores y las enseñanzas de nuestros padres y abuelos  los ingredientes claves en la sabiduría común de quienes orgullosamente somos venezolanos. Algunos presumirán de sus armas y su poder pero quienes queremos a esta tierra tenemos las convicción de las ideas y la fuerza de los principios.

La dictadura militarista ha reprimido las libertades de manera brutal y agresiva. Los perdigones, las bombas lacrimógenas y  los disparos han sido la respuesta contundente a las protestas justas y necesarias. Las fuerzas de seguridad han contenido la efervescencia de la juventud y los entes de justicia sumisos al régimen han avalado con desfachatez e insolencia la mordaza contra las voces que, ante tantas arbitrariedades, han elevado su tono en pro de un sueño hacia una nación mejor. La tesis autocrática actual pretende cubrir con silencio las ideas y los pensamientos. Pretende censurar los sueños y las aspiraciones. Pero sin duda alguna, lo que no podrá esta dictadura nefasta ni ninguna otra, es destruir  el espíritu y la esencia democrática de los ciudadanos, de nuestra conciencia aprendida en las duras lecciones del tiempo.


Ante estas situaciones de extremos engorrosos; entre la opacidad de la sociedad, de las bofetadas intransigentes de la realidad hasta la inmejorable inherencia democrática y libertaria del ciudadano venezolano, del carácter perseverante y enérgico ante situaciones arduas y complejas; Lo único viable para la conquista de la libertad y la verdadera edificación de un país de topografía diversa y plural, sin cesura de pensamientos, sin divisiones funestas y sin perdigones homicidas, es asumir con responsabilidad y con conciencia éste desafío histórico que tenemos. Debemos de comprometernos con nuestro rol significativo ante el país y juntos, en sociedad organizada, mostrarle a la república una hoja de ruta para alcanzar una sociedad libre, democrática y diversa. No es tiempo de historias pasadas, la verdadera historia la estamos escribiendo hoy y ahora. Asumamos nuestro deber para con nosotros, nuestros hijos y nuestro país de redireccionar el destino de la nación, manteniendo en los segundos de duda y miedo, la visión y el sueño de una realidad posible y esperanzadora. La historia pertenece a quienes se atreven a redactarla, por lo tanto, procuremos que, dentro de 40 o 50 años, los venezolanos lean su memoria histórica en letras edificadas con el valor, el coraje y la osadía de quienes se atrevieron a luchar hoy. 

jueves, 7 de agosto de 2014

En búsqueda de una verdadera coalición democrática: La reestructuración de la MUD.

Hace algunos días el Dr. Ramón Guillermo Aveledo renunció a la secretaria general de la Mesa de la Unidad Democrática. Luego de 5 años al frente de esta coalición de partidos políticos de oposición al gobierno nacional y de algunas victorias y algunos errores, el Sr Aveledo pone de nuevo en la palestra pública la necesidad de conformar una verdadera unión que traspase una tarjeta unitaria en las consultas nacionales y una mera formalidad como estrategia política.  Esta acción por parte del Sr. Aveledo llega en un momento, donde la unidad pareciera no representar a la totalidad de sus componentes y la necesidad a la coalición de partidos opositores al actual régimen (MUD) a replantearse nuevas estrategias y escenarios posibles en la búsqueda de un cambio político en el país.

La Mesa de la Unidad Democrática surge como un instrumento para presentar una alternativa a un cambio de régimen político, y a su vez, a un re direccionamiento de Venezuela, de cara a la hegemonía del Partido de gobierno. Es esa necesidad histórica de la unión de fuerzas y movimientos para alcanzar los objetivos comunes, y en el caso actual, mostrar al país una esperanza a un futuro mejor. Pero la unidad no puede entenderse  como un conjunto de componentes (Partidos) homogéneos siguiendo directrices análogas. Sino las convergencias de diferencias; de ideales, de doctrinas, principios, formas de alcanzar objetivos y hasta de discurso. La unidad debe de referirse a las concordancias de objetivos y a la unificación de fuerzas que permitan la construcción de una alternativa democrática a un cambio de régimen en Venezuela.

Desde el pasado 12 de febrero, algunos sectores de la oposición  liderados por Leopoldo López y María Corina Machado convocaron a la Salida del gobierno nacional. Lo cual produjo múltiples marchas y concentraciones en favor a esta propuesta. Pero a su vez, también se evidenció dos tipos de oposición; aquella dispuesta a esbozar el cambio de inmediato y aquella enfrascada a un dialogo sin resultados tangibles. Si bien la política es instaurar relaciones, organizaciones y consensos para la constitución de un proyecto nacional, también no es menos cierto, que la finalidad de la acción humana encarnada en la acción política debe ser la búsqueda de resultados palpables, para a su vez, figurar como una opción viable a la esperanza del sentir de la población. Sin duda es debatible la inmediatez de la salida; han pasado 8 meses y no divisamos salida alguna pero asimismo es debatible en prestarse a la maniobra del gobierno y contribuir a un parapeto llamado dialogo que no encarna un cambio verdadero sino que coadyuva a la preeminencia de la dictadura militarista.


Somos diferentes, con ideas y pensamientos distintos; pero compartimos el mismo principio: La democracia enmarcada en la libertad. Como oposición, nos oponemos a la tesis del totalitarismo y el populismo emanada de las filas oficialistas. A un modelo político de carácter autócrata y a una distribución de la miseria. Nos une estos fundamentos y objetivos comunes. Nos une la esperanza y las ganas de construir una Venezuela libre: La mejor y única alternativa para sintetizar las aspiraciones de los ciudadanos en la unidad. La unidad en la calle, la unidad de partidos, la unidad nacional. En este momento en el que el país vive una crisis económica y política donde la dictadura militarista se tambalea sin su respaldo popular, es el momento perfecto para comenzar un arduo debate dentro de la unidad democrática para reformularnos estrategias y reorganizarnos como coalición de partidos. Con espíritu democrático y con la bandera de la libertad es hora de mostrarle al país una hoja de ruta, que unifique a la sociedad organizada, para alcanzar el cambio, de manera democrática, en Venezuela.