sábado, 6 de septiembre de 2014

Forma y algunas reflexiones.

Hace poco formé parte de la jordana de formación política del JDN Caracas 2014 de la organización Forma encargada en cultivar la pasión y el saber político de los jóvenes venezolanos. Fueron dos días de intensa trasmisión, y como diría Paulo Freire, de intensa producción de conocimiento.  Una jordana cargada de debate, de diversidad y de esperanza; y como creo profundamente en el presente y en el  futuro, y como el JDN entrelaza estas dos unidades de tiempo, creo necesario escribir algunas reflexiones que son frutos o semillas emanadas de esos intensos pero enriquecedores  días.

Debo de comenzar con la sensación producida por el intercambio de participantes en las mesas, sin duda ha de ser una medida para mantener el orden de las almas efervescentes llenas de ese combustible que llamamos juventud; pero también es un motivo significativo y valioso para la integración y la comprensión de la diferencia como esencia del ser humano. De la convergencia de ideales distintos, de formas de ver el mundo o la acción política de manera distinta y hasta discrepante pero concibiendo que nuestro punto de encuentro es la diferenciación entre nosotros y los sueños por una Venezuela mejor. Y por paradójico y utópico que parezca, son esos dos aspectos que nos puede permitir vislumbrar la complejidad del mundo donde nuestra acción política a de encarar y ayudarnos a fomentar la tolerancia y la aceptación como características indelebles de nuestro carácter, identidad,  y personalidad. En esos días reinó la calma, el respeto y sobre todo la paz; tan compleja de lograr pero en JDN se demostró que la paz no es tan utópica y fantasiosa como una idea irreal sino  es una instancia viable y posible, y por la cual vale la pena apostar.

El profesor Ramón Cardozo es su excelente ponencia reflexionó sobre tres aspectos importantes: la política, la anti política y de la conciencia de los ciudadanos como reflejo en los políticos.  Indiscutiblemente pienso, que son tres relevantes y notables aspectos en la edificación de modelos políticos y visiones de país. Siempre he dicho que la democracia, como camino a transitar, puede sobrevivir a todo menos a la apatía y la indiferencia, y entrelazo esto con un pensamiento de unos de mis filósofos favoritos, Fernando Savater, el cual dice, parafraseándolo “quien no se mete en política es como aquel que yendo en un avión gobernado por un piloto borracho, bajo la amenaza de un secuestrador loco armado y viendo como falla uno de los motores, en vez de unirse a los pasajeros cuerdos para salvarse, le pide a la azafata el almuerzo” Sin duda la apatía hacia la política ha originado mucho de los problemas que nuestro países tienen, Latinoamérica y el mundo. Un decir de muchos venezolanos de a pie es que quien no trabaja, no come; me parece que es ese el eje fundamental  del problema político de nuestro país.  La conciencia de la gran mayoría de los ciudadanos de la nación ha sido cultivada para el rechazo del hacer político y de la participación consiente.

Cuando el ex presidente Chávez en cadena nacional el 8 de diciembre de 2012 se dirigió al país y a sus seguidores, haciendo uso de los métodos conductistas radicales, pidió que en circunstancias que lo inhabilitasen, votaran por Nicolás Maduro.  Cuatro meses después la gran mayoría de sus adeptos cumplieron con su pedido. Y me remontaría más atrás, en las elecciones presidenciales de 1998. ¿Estarían conscientes los venezolanos que en esa elección se estaban jugando el futuro de la nación por 15 años? O ¿precisamente los venezolanos votaron en contra de los políticos de la época y del quehacer político? ¿Tal vez los venezolanos no votaron por Chávez sino en contra de la política de antaño?  No son preguntas meramente retoricas sino que deben invitar a la reflexión y a la búsqueda de respuestas. Me atrevería a afirmar en mi rebeldía cotidiana, que ha sido la anti política de buena parte de los ciudadanos la cual ha permitido que la población caiga en demagogias funestas y promesas falsas. El rechazo a la preparación política nos ha permitido caer en una participación inconsciente; de otorgar un voto por una falacia de autoridad o por un pote de leche. Tal vez la representación política que tenemos sea el reflejo de la visión política que tengamos. Siempre he creído en esa premisa que sentencia que las masas no piensan, ¿no debe entonces enfocarse la acción política a fomentar individuos críticos y autónomos?

Por su parte el profesor Juan Manuel Matheus hizo una extraordinaria y  muy peculiar ponencia; de manera reflexiva y filosófica nos induce a hacer uso de ese ejercicio  tan simbólico de los griegos y me atrevería a decir que tan innato a lo humano: pensar. Pensar más allá del conocimiento, de nuestras aspiraciones y de lo que creemos. Los filósofos presocráticos buscaban el origen de todo cuanto existía; Tales de Mileto, Anaxímenes, Parménides entre otros, reflexionaron sobre el universo. Luego en la Grecia antigua Sócrates impondrá unas nuevas líneas al pensamiento filosófico y reflexionara sobre una pregunta que hoy todavía nos aqueja; ¿Qué es el hombre? Una interrogante que nos plantea una enorme complejidad. En la búsqueda de esa respuesta  Rousseau definirá la naturaleza humana y dirá que el hombre es bueno de por sí, luego Immanuel Kant en contra posición llegara a la conclusión que el hombre es malo esencialmente.  Estas respuestas tan opuestas nos develan lo complejo del ser humano, de su existencia y de su acción. Pero son respuestas que nos deben de incitar a indagar sobre lo complejo y enmarañado del hombre porque nuestra vocación y aspiraciones van justamente a entenderlo y a promover mejores situaciones para su andar. La política es instaurar organizaciones, consensos y relaciones que permitan una convivencia armónica en la sociedad; si nuestro trabajo y nuestro empeño van encaminado a ese propósito debemos de situar al hombre como objeto de estudio para contribuir a la sociedad.

Esas reflexiones filosóficas del profesor Matheus las cuales he intentado adherirme, nos invita a reflexiones de índole existencial y de la magnitud de nuestra acción; reflexiones enmarcadas en la frondosidad de la acción política, es decir, de las situaciones, consecuencias e instancias que deriven de nuestro actuar en el mundo social  y político, de lo  embrollado del ejercicio de nuestra vocación. Podría sintetizar esto en las  recurrentes discusiones necesaria con mi mamá, quien apela a la peligrosidad de mi hacer político, con argumentos sustentables.  En muchas de las marchas, y concentraciones  políticas  he recibido las dosis de bombas lacrimógenas de este régimen y he sentido ese miedo provocado por los perdigones y disparos. Ante esos argumentos decisivos reflexiono  de la existencia del ser político. ¿Estaremos consciente de la peligrosidad al hacer visible y física nuestra vocación política en una Venezuela de represión y mordaza? ¿Estaremos dispuestos a ser perseguidos y amenazados por nuestra opinión?  No pretendo inculcar respuestas a nadie pero como dirían los griegos un acto libre debe de ser un acto consiente. Lo que escribo y lo que hago no responde a las inducciones funestas o aprovechadoras de nadie, sino que son el reflejo del dictamen, libre y propicio, de mi conciencia e impulsado por un pensamiento de Confucio “El saber que es lo correcto y no hacerlo, es la peor de las cobardías” Espero pues no morir como un cobarde.

Debo de terminar estas reflexiones, que se han hecho un poco largas, pero que se quedan cortas en lo sustancial, notable y valioso del provecho del vasto conocimiento de lo político; de su esencia, su forma, su método y como diría Platón, su alma.  Comencé esta extracción de mi mente vertida en estas líneas, con la idea de la diferencia en la esencia del ser humano y como el punto de encuentro común. Dicho punto no solo es de encuentro sino de edificación de amistades que emanan de la diversidad y multiplicidad; de que lo solido de esta vocación no es la meta sin alcanzar, sino más bien, el camino de aristas y magnanimidad hacia una realidad posible con apoyo sinceros, indispensables y bondadosos que llamamos amigos. Con quien contar, con quien reír y con quien compartir tristezas. Les digo a ustedes pues, cuenten con esta mente crítica y este espíritu rebelde para el andar humano, a veces complejo pero siempre merecedor.  Y quiero finalizar con el comentario del Profesor Juan Manuel Matheus donde expresó que esa reunión de la que fui parte junto con más de 200 jóvenes, cada uno imprescindible en la lucha por un país mejor, fue la reunión más esperanzadora de Caracas y posiblemente del país; y creo profundamente que sí, porque precisamente lo joven significa futuro y el futuro representa esperanza. Podremos tener todo, la convicción más fuerte y la preparación más densa, pero sin esperanza tendríamos buena parte de camino perdido porque como dijo Robert Frost “La esperanza ve lo invisible, siente lo intangible y logra lo imposible”

Danny Toro

¡Un Sueño!

Son los sueños los grandes motivadores de la vida, los que nos impulsan a seguir adelante y trabajar por resultados. Es por eso que hoy, he decidido escribir para contarles a todos, un sueño que desde hace tiempo me viene rondando la mente, que nace desde la posibilidad de hacerlo realidad y se nubla con la lejanía de lograrlo. Un sueño profundamente arraigado a esta tierra, que se mezcla con el sol ardiente del llano y la fría brisa marina del caribe. Un sueño que resume el sentir de millones… Un sueño venezolano

Hoy Venezuela cansa, agota y te absorbe. El despertar de la mañana es una bofetada al espíritu; entre el pensar como estirar los sueldos, el ver que conseguir para comer, el miedo por sentir represalias por tu opinión, hasta la frustración de no ver salida. Hoy la realidad nos inunda, nos atrapa. Esa realidad nos da en la madre… Hoy en nuestro país, porque es mío y tuyo también, trata de imperar un sistema que surgió de la esperanza de millones, de no cometer los errores del pasado. Pero que con el tiempo se volvió una pesadilla. Quienes prometieron suplir necesidades, originaron más. Quienes prometieron riqueza provocaron miseria, esos mismos quienes prometieron libertades, las cortaron.Terminó siendo peor el remedio que la enfermedad.

Hoy Venezuela también es una justicia con una mordaza imperante, donde la libertad es el único antídoto para el odio actual. Siempre he creído que la libertad es la manera más humanamente posible para vivir, y la democracia el mejor sistema para convivir. Pero hoy también nos escasea ellas. No podremos hablar de libertad ni mucho menos de democracia cuando los medios de comunicación nacionales se autocensuran, los cuales prefieren trasmitir el tráfico en vez de las diversas manifestaciones en el país. Donde se cierran canales o se obligan a venderlos por asuntos políticos. No podremos hablar de democracia y libertad en Venezuela, mientras en el parlamento nacional, que debería ser la casa del pluralismo de ideales, se le cercene el derecho de palabra a algunos, de que el señor presidente de la Asamblea Nacional pretenda inducir una dictadura en la casa de la democracia, imponiendo quien habla y quién no. Tampoco es democracia ni libertad la criminalización de la protesta, el derecho justo y necesario a reclamar y a aspirar mejoras

No puede haber democracia ni libertad donde se imponga un socialismo del siglo XXI en vez del derecho a disentir. No es democrático pretender apagar e ignorar las voces que discrepamos con este régimen. El país no es una mitad, el país es todo en su conjunto. Pero a pesar de todo lo que he planteado, entre tristeza y rabia, y que tú vives la misma situación, como dijo alguien hace algún tiempo, yo hoy todavía tengo un sueño. Un sueño inseparable de esta tierra, del tricolor nacional, del araguaney, de las arepas de siempre, de la amabilidad y jocosidad de nuestra forma… Sueño con un país donde no te llamen apátrida por disentir del gobierno, donde el optar por un beneficio del estado no signifique un soborno a la conciencia, que la protesta sea un incentivo para iniciar reformas y no el momento perfecto para las bombas lacrimógenas. Donde los medios de comunicación transmitan la diversidad del país y no la irrealidad de algunos. Sueño con un país en el cual el inmenso mar caribe signifique la posibilidad de llegar al infinito y no la celda que nos separe del mundo.

En fin, es un sueño mío pero que representa el de millones. Como dice la canción de Imagine de John Lennon “podrás decir que soy un soñador pero no soy el único” Aunque hoy me encuentre solo escribiendo estas líneas, sé que el mismo sentir, las mismas ganas y el mismo sueño lo comparten millones de hombres y mujeres. Y es la posibilidad de hacerlo realidad, la razón por la cual he decidido escribir hoy. Porque creo en el futuro que aun aquí podemos construir, porque me rehúso a creer que no hayan fondos en las inmensas bóvedas de oportunidades de este país. Porque creo en la capacidad y esperanza de nuestra gente. Porque creo en ti y que juntos podemos sacar al país adelante. Por eso me dirijo a todos y cada uno de ustedes; al joven soñador, al trabajador constante. A quienes tiene la esperanza en las vísceras y a quienes la han perdido. A quienes se atreven y a quienes sienten miedo. A los libres y a los presos. Solo juntos lograremos los cambios políticos y sociales que el país nos demanda.

sábado, 16 de agosto de 2014

Un momento histórico: Hacia la conquista de la libertad

La historia ha sido impulsada y ha sido escrita en las gloriosas letras emanadas de la valentía, el coraje y la fuerza de aquellos, que a pesar del desasosiego y la intimidación, de las armas y el miedo,  han sido capaces de asumir con gallardía su deber y responsabilidad ante las gratificantes páginas de las acción humana; que con el mirar amplio a través del tiempo, nos hemos dado cuenta que solo asumiendo nuestro rol histórico, los cambios serán verdaderamente posibles.  La historia es de aquellos osados, vigorosos y audaces que emergen de las cavernas tenebrosas y sombrías de una sociedad opaca y borrosa para ofrecer el camino hacia una sociedad de fulgor, resplandor y lucidez.

Hoy Venezuela se nos ha vuelto una escena tétrica de una película triste y siniestra, donde los demagogos vociferan de poder mientras los ciudadanos se aglutinan desgarrando su dignidad y golpeando su espíritu en las asfixiantes colas para obtener un alimento. Nuestra sociedad ha tenido que sobrellevar una realidad donde la muerte, mediante los asesinatos cotidianos del hoy, ha ganado en rating a la vida. Donde la expresión cada día habla menos y donde la diferencia y el disentir es detonante de exclusión y persecución.  La libertad se nos esfumó en las manos al igual que se opacó la llama de los sueños de felicidad nacional. La libertad se nos arrebató, condenándonos sin delito alguno, a una celda de humillación, miseria y miedo.  El totalitarismo y el populismo como políticas del estado, han desvanecido la grandiosa lucha por la libertad y la democracia de nuestra larga historia. Sin embargo, si algo ha caracterizado a la idiosincrasia del venezolano; es la esencia libertaria y la convicción democrática que en momentos sombríos de nuestro andar, nos ha permitido esclarecer el camino a una sociedad consiente y unida. Han sido nuestros principios, valores y las enseñanzas de nuestros padres y abuelos  los ingredientes claves en la sabiduría común de quienes orgullosamente somos venezolanos. Algunos presumirán de sus armas y su poder pero quienes queremos a esta tierra tenemos las convicción de las ideas y la fuerza de los principios.

La dictadura militarista ha reprimido las libertades de manera brutal y agresiva. Los perdigones, las bombas lacrimógenas y  los disparos han sido la respuesta contundente a las protestas justas y necesarias. Las fuerzas de seguridad han contenido la efervescencia de la juventud y los entes de justicia sumisos al régimen han avalado con desfachatez e insolencia la mordaza contra las voces que, ante tantas arbitrariedades, han elevado su tono en pro de un sueño hacia una nación mejor. La tesis autocrática actual pretende cubrir con silencio las ideas y los pensamientos. Pretende censurar los sueños y las aspiraciones. Pero sin duda alguna, lo que no podrá esta dictadura nefasta ni ninguna otra, es destruir  el espíritu y la esencia democrática de los ciudadanos, de nuestra conciencia aprendida en las duras lecciones del tiempo.


Ante estas situaciones de extremos engorrosos; entre la opacidad de la sociedad, de las bofetadas intransigentes de la realidad hasta la inmejorable inherencia democrática y libertaria del ciudadano venezolano, del carácter perseverante y enérgico ante situaciones arduas y complejas; Lo único viable para la conquista de la libertad y la verdadera edificación de un país de topografía diversa y plural, sin cesura de pensamientos, sin divisiones funestas y sin perdigones homicidas, es asumir con responsabilidad y con conciencia éste desafío histórico que tenemos. Debemos de comprometernos con nuestro rol significativo ante el país y juntos, en sociedad organizada, mostrarle a la república una hoja de ruta para alcanzar una sociedad libre, democrática y diversa. No es tiempo de historias pasadas, la verdadera historia la estamos escribiendo hoy y ahora. Asumamos nuestro deber para con nosotros, nuestros hijos y nuestro país de redireccionar el destino de la nación, manteniendo en los segundos de duda y miedo, la visión y el sueño de una realidad posible y esperanzadora. La historia pertenece a quienes se atreven a redactarla, por lo tanto, procuremos que, dentro de 40 o 50 años, los venezolanos lean su memoria histórica en letras edificadas con el valor, el coraje y la osadía de quienes se atrevieron a luchar hoy. 

jueves, 7 de agosto de 2014

En búsqueda de una verdadera coalición democrática: La reestructuración de la MUD.

Hace algunos días el Dr. Ramón Guillermo Aveledo renunció a la secretaria general de la Mesa de la Unidad Democrática. Luego de 5 años al frente de esta coalición de partidos políticos de oposición al gobierno nacional y de algunas victorias y algunos errores, el Sr Aveledo pone de nuevo en la palestra pública la necesidad de conformar una verdadera unión que traspase una tarjeta unitaria en las consultas nacionales y una mera formalidad como estrategia política.  Esta acción por parte del Sr. Aveledo llega en un momento, donde la unidad pareciera no representar a la totalidad de sus componentes y la necesidad a la coalición de partidos opositores al actual régimen (MUD) a replantearse nuevas estrategias y escenarios posibles en la búsqueda de un cambio político en el país.

La Mesa de la Unidad Democrática surge como un instrumento para presentar una alternativa a un cambio de régimen político, y a su vez, a un re direccionamiento de Venezuela, de cara a la hegemonía del Partido de gobierno. Es esa necesidad histórica de la unión de fuerzas y movimientos para alcanzar los objetivos comunes, y en el caso actual, mostrar al país una esperanza a un futuro mejor. Pero la unidad no puede entenderse  como un conjunto de componentes (Partidos) homogéneos siguiendo directrices análogas. Sino las convergencias de diferencias; de ideales, de doctrinas, principios, formas de alcanzar objetivos y hasta de discurso. La unidad debe de referirse a las concordancias de objetivos y a la unificación de fuerzas que permitan la construcción de una alternativa democrática a un cambio de régimen en Venezuela.

Desde el pasado 12 de febrero, algunos sectores de la oposición  liderados por Leopoldo López y María Corina Machado convocaron a la Salida del gobierno nacional. Lo cual produjo múltiples marchas y concentraciones en favor a esta propuesta. Pero a su vez, también se evidenció dos tipos de oposición; aquella dispuesta a esbozar el cambio de inmediato y aquella enfrascada a un dialogo sin resultados tangibles. Si bien la política es instaurar relaciones, organizaciones y consensos para la constitución de un proyecto nacional, también no es menos cierto, que la finalidad de la acción humana encarnada en la acción política debe ser la búsqueda de resultados palpables, para a su vez, figurar como una opción viable a la esperanza del sentir de la población. Sin duda es debatible la inmediatez de la salida; han pasado 8 meses y no divisamos salida alguna pero asimismo es debatible en prestarse a la maniobra del gobierno y contribuir a un parapeto llamado dialogo que no encarna un cambio verdadero sino que coadyuva a la preeminencia de la dictadura militarista.


Somos diferentes, con ideas y pensamientos distintos; pero compartimos el mismo principio: La democracia enmarcada en la libertad. Como oposición, nos oponemos a la tesis del totalitarismo y el populismo emanada de las filas oficialistas. A un modelo político de carácter autócrata y a una distribución de la miseria. Nos une estos fundamentos y objetivos comunes. Nos une la esperanza y las ganas de construir una Venezuela libre: La mejor y única alternativa para sintetizar las aspiraciones de los ciudadanos en la unidad. La unidad en la calle, la unidad de partidos, la unidad nacional. En este momento en el que el país vive una crisis económica y política donde la dictadura militarista se tambalea sin su respaldo popular, es el momento perfecto para comenzar un arduo debate dentro de la unidad democrática para reformularnos estrategias y reorganizarnos como coalición de partidos. Con espíritu democrático y con la bandera de la libertad es hora de mostrarle al país una hoja de ruta, que unifique a la sociedad organizada, para alcanzar el cambio, de manera democrática, en Venezuela.

miércoles, 5 de marzo de 2014

El Chávez que dijo y el Chávez que hizo.

Debo comenzar estas líneas mostrando mi duda, y la de muchos como yo, con relación a la muerte de ex presidente Chávez. Ya que el manejo de la enfermedad de él por parte de ejecutivo, estuvo marcado más por interrogantes que por respuestas. Muchos venezolanos no sabemos a ciencia cierta el tipo de cáncer de Chávez ni mucho menos el origen exacto de su muerte. El irse a Cuba a tratar su enfermedad generó suspicacia por parte de la población, pero más sospecha generó el llegar supuestamente al Hospital Militar como un espíritu, es decir, que nadie lo vio… Pareciera que el manejo de los asuntos del este gobierno son así, al estilo espectro.

Hablar de Chávez hoy, pareciera ser algo redundante, y digo esto, porque  ya tuvimos mucho de él por 15 años.  Hace poco alguien me dijo que me regalaría el Libro sobre Chávez de Ignacio Ramonet, y mi respuesta fue: para que ese libro, ya a Chávez lo leí hasta en 3D. Pero si creo, que es importante, recordar su legado a la luz de los acontecimientos actuales… No podemos negar que Chávez fue el resultado de políticas que no se ajustaron a la realidad de los años 80s y 90s, y que su modelo político representó un cambio, como esos cambios que hacen falta para evolucionar, con nuevas ideas y nueva gente.  Pero claro, todo eso fue una presunción, la realidad del ideal fue todo lo contrario.

El propio Chávez tildó a la oposición de golpista por los acontecimientos de abril de 2002, pero si fue él mismo, quien intentara dar un golpe de estado a un gobierno democrático el 4 de febrero de 1992, un gobierno bueno o malo, pero elegido con la voluntad popular. Fue también Chávez quien dijera que se le censuraba las entrevistas hechas por José Vicente Rangel a su persona en el gobierno de Caldera, pero si fue Chávez también  quien censuró a sus contrincantes con el cierre de RCTV por poner un ejemplo.  Fue Chávez también que acusaba a los gobiernos de la llamada “Cuarta República” por venderse al imperio de EEUU o al fondo monetario internacional, pero si fue el mismo que se dejó llevar por la dictadura Castro-comunista que tiene sometido al hermano pueblo cubano. Fue Chávez también quien criticara las Organizaciones Internacionales por no estar al servicio de los pueblos, cuando él impulsó crear un club de gobiernos donde se respaldan entre ellos, y no a sus pueblos; ejemplo: La Cumbre de la Celac en Cuba.

Pareciera entonces que la vida política de Hugo Chávez fue un mar de contradicciones, como cuando en una entrevista en sus primero años de gobierno expresó que Cuba era una dictadura pero que luego años más tarde dijo  que había más democracia en Cuba que en Estados Unidos. Que Paradójico, no? Pareciera esas típicas demagogias políticas del tradicional populismo latinoamericano.  Pero si una cosa logró el presidente Chávez fue la inmensa división no solo política, sino social de nuestra gente. Su discurso de confrontación y su ideal de lucha, tal vez extraído de la doctrina marxista de la lucha de clases como motor de la historia, resulto en dos países de polos opuestos. En una Venezuela Roja y otra multicolor… Una Venezuela con un líder supremo y  otra con varios líderes…


No se equivocó el grandioso escritor colombiano Gabriel García Márquez cuando en su ensayo “El enigma de los dos Chávez” reveló la contradictoria y confusa personalidad de Hugo Chávez; el Chávez que hablaba y prometía, y el otro Chávez que sentenciaba la realidad…  Una personalidad inmersa en una ideología anticuada y una hipocresía permanente.

sábado, 26 de octubre de 2013

La inteligencia: ¿De pocos o de todos?

Hablar de inteligencia es hablar de conocimiento, del saber, de mentes brillantes y hasta incluso de libros. La inteligencia, si retrocedemos en la historia, pareciera estar más acentuada en algunas personas que en otras; si hacemos eco de personas como Albert Einstein, Aristóteles o Da Vinci, que impresionaron al mundo por su gran inteligencia, nos daremos cuenta que tal vez sea la inteligencia un privilegio. Y si miramos nuestra experiencia, veremos que a menudo, las personas se clasifican en inteligentes o, como el lenguaje coloquial, brutos. Algunos se creerán muy inteligentes y otros, no tanto. Ahora, ¿qué determina la inteligencia? O para ser inteligentes, ¿se nace o se hace? Si queremos entender el mundo, y las relaciones interpersonales, si queremos llegar a tener una mejor educación, la cual llegue a todos por igual, y tener una mejor sociedad; debemos reflexionar sobre este tema, para saber si el mecanismo de mundo que tenemos se adecua a la inteligencia de unos pocos, o a la de todos.

Partamos del que la inteligencia es la capacidad de relacionar conocimientos que poseemos para resolver una determinada situación, Si aceptamos esto como cierto, decimos que una persona es inteligente cuando utiliza sus habilidades tanto de pensamiento, y de lo aprendido con la vida para resolver problemas diarios. ¿Quién no ha contado el dinero para pagar algo? O ¿quién no ha hablado sobre su música preferida? O ¿sobre el libro que más ha leído? Todas estas actividades denotas inteligencia, porque requiere de conocimientos previos para lograrlas. Según la teoría triarquica de Robert Sternberg nos dice que la inteligencia viene de la habilidad de pensamiento y aprendizaje para resolver problemas académicos y cotidianos. Sternberg postula que la planificación, supervisión y evaluación  son habilidades para dar solución a una tarea, junto con la selección de información relevante. Supongamos que vamos a resolver un problema académico; hacer una exposición, muy común en el proceso educativo. Para darle solución a ese problema,  debemos planificar las estrategias y los puntos a tratar, supervisar día a día la eficiencia de esos puntos y evaluar con nuestro sentido, con opiniones e investigaciones lo que vamos a presentar; siempre rescatando la información relevante.

Aparte de la teoría triarquica, tenemos la teoría de inteligencias múltiples de  Howard Garner: la cual postula que poseemos varias inteligencias, y que por lo tanto los problemas que debamos solucionar, lo haremos dependiendo del tipo de inteligencia. Si miramos nuestra experiencia, podemos saber que existes personas más capaces o inteligentes en unas áreas que en otras. Hay personas muy buenas en lingüística y música, pero muy mala en matemática y lógica. Ahora, según esta teoría, ¿todos poseemos todas estas inteligencias? Si miramos nuestra vida, veremos que somos mejores en algunas cosas que otras, o en varias, pero muy difícilmente en todas. Tendemos a hacer mejor lo que nos gusta. Con lo que nos llevamos bien. Esta teoría, explica mucho. ¿Cuántas veces hemos creído que alguien no es inteligente solo por no hacer bien una operación matemática? O ¿porque redacto mal? Sin duda, tanto la matemática como la escritura deben de ser elementos esenciales de manejos de los seres humanos, pero no son los únicos factores que determinan la inteligencia. Y si nos vamos mas allá, a la teoría de modificabilidad cognitiva de Reuven Feurtein, nos dice que, aunque tengamos una estructura cognitiva determinada por lo que ya sabemos, tenemos la capacidad de cambiar dichas estructuras para ampliar o mejorar nuestras capacidades para la inteligencia.


En resumidas cuentas, la inteligencia es, bien sea una serie de capacidades según Sternberg o de varios tipos según Garner, innata a los seres humanos, es decir que todos poseemos las capacidades y habilidades necesarias para desarrollarla, a menos de que haya una patología que dificulte dicho proceso. Y debemos tener claro que es necesario estimular esa inteligencia. Tenemos que mejorar esas capacidades según Sternberg de planificación, supervisión y evaluación a la hora de solucionar una situación, que a la vez mejoraran nuestra inteligencia. También es necesario saber que poseemos varias inteligencias, y por ende, existen personas mejores en unas áreas que en otras; o ¿acaso a todos nos gusta la matemática? O ¿dibujar? O ¿escribir? Cada uno tiene ciertas inteligencias, y debemos saber cuáles son las nuestras, para poder estimularlas y estimular las que no manejamos muy bien. Debemos tener claro que la inteligencia depende de muchos factores, pero por consiguiente es una habilidad propia de los seres humanos; sabiendo las capacidades de cada personas, no tildaríamos de bruto a nadie, recordando que no somos buenos o inteligentes en todo, porque como bien dijo  Albert Einstein “si juzgas a un pez por su habilidad para trepar un árbol, vivirá toda su vida creyendo que es estúpido

jueves, 17 de octubre de 2013

¿Valores invalorados? Una reflexión para la educación.

Simón Bolívar decía “Un ser sin estudio es un ser incompleto” y ha atreves de los años dicha afirmación cobra valor. No solo por la eterna búsqueda del conocimiento desde los griegos hasta nuestros días, sino, como nos ha demostrado la historia, solo en el conocimiento, en la educación, ha sido posible la convivencia social y el progreso de la humanidad. Es pues la educación, la garantía de estrechar lazos con la sociedad y nosotros mismos para lograr vivir, en plenitud y en buen entendimiento con quienes nos rodean.
No podemos cansarnos en expresar la importancia de la educación, en el ayer, en el hoy, pero sobre todo, en el mañana. La realidad actual y las situaciones del día a día, nos obligan a reflexionar con relación a la educación moderna como comienzo de un individuo; la falta de respeto, de lealtad, de solidaridad, de amor, de sinceridad… muchos valores en la actualidad se encuentran en escases, ¿pero no es la educación la encargada de inculcar estos valores? Pues sí, tanto la educación familiar como la escolar deben vincular los valores a cada persona, y hacer de éstos aquello que nos construyan positivamente.  En una sociedad que valora más lo físico, en vez del compromiso, la responsabilidad, el respeto… donde el mercado, la estética y la televisión se han convertido en nuestro nuevos valores; es precisamente ahí, donde la educación debe reflexionar. La educación no debe formar personas para saciar el apetito del mercado globalizado, ni de personas que integraran las masas como mercancía, sino formar individuos libres, capaces de saber que son ellos los dueños del marcado y no el mercado dueños de ellos, individuos comprometidos con la buena convivencia en la sociedad; pero esto será posible, solo en una educación la cual fomente los valores como garantía de la construcción de mejores personas y mejores sociedades , una educación que traspase el conocimiento tradicional, el mero ámbito intelectual, a formar individuos responsables, solidarios, con la capacidad de reconocer que todos somos parte de un colectivo y solo con los valores podemos progresar, no monetariamente, sino humanamente.
Otros de los puntos neurálgicos donde la educación debe reflexionar es sobre la inclusión. Si partimos del hecho que la educación es el instrumento perfecto para lograr sociedades más comprometidas, responsables y capases de crecer humanamente, ¿no debería la educación estar al alcance de todos? Y si como nos dice la historia, los pobres conforman la mayoría, ¿no son ellos los primordiales para una educación? Pues así debería de ser, la educación faculta de valores, de conocimientos, de deberes y de derechos a las personas, y por ende todas las personas deben tener derecho pleno a la educación sin más limitación que su propia voluntad. Sin embargo, como bien dice la historia, la educación ha estado al alcance de las clases altas, es decir, con poder monetario para constar tal privilegio. Y a pesar de los años, todavía existe una brecha entre la educación y los pobres. Tal vez todos poseemos la oportunidad de estudiar, pero no de la misma manera. Quienes tienen más, tiene una mejor educación y quienes no tienen nada, la educación le llegan como migajas. ¿Qué debemos hacer entonces para no excluir a nadie de la educación? Debemos promover la educación gratuita en nuestras leyes,  condiciones óptimas para el buen desenvolvimiento de la misma, debemos exigir cada día una educación de calidad.

De la reflexión viene la acción, eso resume el intereses de todo los antes escrito. Tenemos que ver o mejor dicho que sentir a la educación, no como algo mero académico, sino como una herramienta formadora de ciudadanos; con todas las implicaciones de ser ciudadanos. Una educación que fomente conocimiento, pero junto a estos, fomente valores para poder desarrollarnos como seres humanos, como seres sociales que somos. Saber que por encima de las condiciones y exigencia del mercado, somos seres esencialmente libres. Que somos los dueños de nuestra vida, y que con una educación que valore lo valorable, podamos vivir valorando lo que merece ser valorado. Además, para hacer de la educación como un instrumento de construcción positivo, ésta debe de estar al alcance de todos, sin discriminación alguna, para que sea un agente de cambio en una sociedad como la actual, porque como bien dijo Mandela “La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo”